CAPÍTULO 39 Sabía que probablemente amanecería con un nuevo y gigantesco problema en mi vida, y que la lista de cuentas por pagar a Damien se haría interminable, pero estaba dispuesta a correr ese riesgo. Sentía algo tan poderoso e incomprensible por Damien que no podía ignorarlo. Simplemente lo miré a los ojos y asentí, ese simple gesto era mi forma de pedirle que continuara, que no se detuviera. Sus ojos brillaron de una manera que jamás le había visto; era una luz completamente nueva, y me hizo temblar. Nos besamos de nuevo, pero esta vez la intensidad fue mucho mayor. Sus besos eran más urgentes. Sentí una de sus manos deslizarse por mi cabello, sujetando mi nuca con firmeza, mientras la otra me acercaba a su cuerpo con fuerza, queriendo que estuviéramos lo más pegados posible. Todo

