CAPÍTULO 59 — ¿Vas... Vas a quedarte aquí conmigo? — Me levanté de golpe, mi voz apenas un susurro incrédulo. El alivio era tan inmenso que casi me mareaba. — ¿De verdad creíste que te dejaría sola en esta situación, Leandra? — Su voz era grave, cargada de una ternura que deshacía mi rabia. Se quitó la camisa con un gesto rápido, revelando el torso musculoso que había memorizado. Se levantó y me envolvió en un abrazo. — Tenemos algo pendiente, ¿lo recuerdas? Damien siempre sabía exactamente qué decir y hacer para desarmarme. Sus besos me atraparon, en un torbellino que barrió la tensión y el miedo acumulado por el drama de Valeria. — Tengo miedo. — Confesé, mi aliento caliente en su cuello. — ¿De qué tienes miedo, mi amor? — De que cada vez que estamos juntos, algo terrible sucede. C

