CAPÍTULO 67 Punto de vista de Damien — Señor Damien, está libre. La voz del oficial sonó distante, casi irreal. El chillido metálico de los barrotes al abrirse fue el sonido más dulce y más doloroso que había escuchado jamás. Salí de la celda con la dignidad maltrecha, envuelto en una confusión que pesaba más que las horas de encierro. Felipe se acercó, su rostro un mapa de tensión. — Eres realmente un gran abogado, ¿eh? Te sacaste un as de la manga. — Intenté bromear, pero la frase sonó hueca. — Esta vez, no tuve nada que ver, amigo. — Felipe me detuvo con su mano en mi hombro. — Valeria retiró todas las denuncias hace apenas una hora. — ¿Cómo que retiró todo? ¿Por qué? ¡Si estaba empeñada en verme en la cárcel! — No lo sé, amigo, pero esto huele a trampa. Primero, Leandra aparece

