El amanecer llego y por el enfado de mi bella esposa mi espalda pedía clemencia, aunque eran muebles muy caros no podía decir que eran cómodos, ni de broma volveré a hacerla enfadar pero era lo mejor para que esa estúpida mujer dejara de molestar. Me levante y estire como pude entre al dormitorio encontrando a mi princesa dormir profundamente eso me dio ternura, el dolor me hizo reaccionar y entrar al baño una tina con agua caliente seria de ayuda. Lo escuche entrar al baño y me reí observe en silencio como se masajeaba la espalda, tal vez hacerlo dormir en el sillón no fue una buena idea pero se lo merecia por pedirle que lo ayude con su ex. Sin hacer ruido me levante entre en la cocina y empecé a preparar el desayuno esta vez no lo llevaría al dormitorio haría que lo tome en el comedo

