Mel tomo mi mano y la apretó un poco, su mirada me decía que no debía meterme en lo que ella pensaba hacer, le regrese la mirada y sonreí, retrocedí y le cedí el paso con un ademán, me devolvió la sonrisa y luego se puso seria mirando a Giselle. ¡No sé que pasa contigo Giselle! ¿Creo que no entiendes el español? Mi esposo te hizo un aviso y supuse que te había quedado claro, no te das cuentas que cada acción tiene una repercusión, no es mi culpa que el maní que tienes por cerebro no te ayude a pensar. — ¿Qué te consideras que eres? No eres más que el juguete que entretiene al señor Thompson, cuando se aburra de ti ara lo que todos hacen ¡Tirarte como la basura que eres! Él se dará cuenta de que no vales nada, maldita arrastrada. ¿Cómo puedes estar segura? ¿Y si eso no pasa? ¿Dime que

