Después de hablar con el doctor me senté en el frío banco de la sala de espera, quedaba muy cerca a la habitación, no trate de entrar a la fuerza ella debe estar en reposo con total calma y serenidad ¡no puedo ir y alterarla! ¿Aunque todavía no entiendo como llegamos a discutir en segundos? Ni recuerdo que hice o dije para molestarla. Respire hondo y me acomode en el "cómodo" asiento que me recibiera en la madrugada faltaban algunas horas para el amanecer. Trate de conciliar el sueño, pero la emoción no me dejaba estaba embarazada y nada más que de tres hermosos niños ¡Mi alegría se desbordaba! Tenía que hacerle caso al doctor y guardar el reposo el mayor tiempo posible debo cuidar bien de mí para que mis niños crezcan fuertes en mi interior, hablar del padre de ellos es otro asunto a ve

