CAPÍTULO 3.

1371 Words
[Andrew Sullivan] Los hielos golpean el vaso con un sonido casi musical, mi padre abrió la botella de whisky y vertió el líquido ámbar sobre ellos, sonrió y luego tomó un trago. —¿Qué estás haciendo? — preguntó, aparté la mirada del vaso y observé aquel par de ojos azules que me miraban desde arriba. —¿A qué te refieres, papá? — él sonrió de nuevo, pero no había humor en sus ojos, trague. —¿Qué estás haciendo con Olivia Capmbell? —Bueno… Ella y yo estamos en una relación hace tiempo. —¿Quieres decir que es tu novia? —No he hecho una declaración formal, pero supongo que sí — murmuré, mi padre volvió a servirse un poco más de whisky y luego caminó pasos tranquilos hasta sentarse frente a mí. —¿Hace cuánto tiempo la conoces? —Unos meses. —Lois Capmbell, ¿conoces el nombre? — preguntó, yo asentí. —Lois Capmbell, tiene una empresa que se cae a pedazos con el paso de las horas. He tenido la oportunidad de hablar con él en más de una ocasión y en todas ellas no ha perdido la oportunidad de hablarme y ofrecerme la mano de su hija para ti, con la condición de que salve su empresa. —Pero… —Me negué todas las veces que me sugirió aquello. No puedo obligarte a casarte o comprometerte con alguien y se lo aclaré de esa manera. Ahora que ha dejado de insistir con ese asunto, resulta que estás acostándote con ella así de repente — su tono fue serio y duro, tragué con fuerza una vez más. —Quiero creer que esta es una trágica coincidencia. Que ha sido una casualidad el que ambos hayan comenzado a hablar y salir, porque de no ser así, estaré muy molesto, Andrew. —La conocí en la universidad. ¿Es eso una casualidad para ti? — pregunté, mi tono sonó molesto y sumamente irritado, más de lo que esperaba. Pero no podía soportar que me dijera que Olivia quizá solo estaba ahí por el dinero de mi padre. —Espero que sí, Andrew, realmente lo espero. Te digo esto no solo porque quiera interponerme en tu vida, sino porque no soy la única persona a quien Lois Capmbell ha ofrecido esto. Detesto el hecho de que crea que puede solventar y huir de sus problemas vendiendo a su hija —suspiró—, de cualquier manera puedes corroborar esto con Zacky y Brian, a tus tíos también les ofreció a su hija a cambio de dinero. —¿Ellos dijeron algo esta noche? — era una pregunta de la cual no quería tener una respuesta, aún así me obligué a hacerla esperando lo peor. Además, ¿cuánto de esto sabía Olivia? ¿O mi madre? —Bueno, saben que no soy tan idiota como para obligarte a casarte. Se sorprendieron, por supuesto, al igual que yo — sacó una cajetilla de cigarros del bolsillo de sus pantalones, se colocó uno en los labios y luego lo encendió con el encendedor n***o grabado que yo mismo le había regalo tiempo atrás. —¿Mamá lo sabe? — mi padre enarcó una ceja, sus ojos azules se fijaron en algo más allá de mí y nuestra conversación. Escuché los zapatos de tacón contra el suelo de madera en ese momento, mi madre se sentó a lado de papá en el sillón. —Lo sé, cariño. Tu padre me hizo saber de eso cuando comenzó a ocurrir — dijo con una leve sonrisa en los labios. —No puedo ocultarle nada a tu madre, lo sabes, ¿verdad? Asentí en su dirección. —No queremos interferir en tu vida, Andy, pero si queremos lo mejor para ti. Observé a mi madre, sus ojos grises, su cálida sonrisa y su hermoso rostro. Quería creer que tenían razón y no solo era un capricho de ambos solo para alejarme de Olivia. —¿Y qué pasaría si decido formalizar con ella? — pregunté, los dos me observaron durante algún tiempo, fue mi padre quien suspiró, terminó el contenido del vaso y habló al final. —Vi los estados de cuenta de tu tarjeta lo que quiero, perdón, lo que queremos tu madre y yo es que tengas a tu lado a alguien que te apoye, alguien que quiera crecer a tu lado y no solo vea el beneficio que hay por estar a tu lado — sonrió, pero sus ojos azules eran duros. Sabía a lo que se refería, sabía que de alguna manera tenía mucha razón en lo que ambos decían, sin embargo, odiaba que desconfiaran de mis decisiones, odiaba que creyeran que Olivia simplemente estaba conmigo por conveniencia y no por quien yo era. —No conocen a Olivia — dije molesto. Mi padre frotó sus sienes con ambas manos, vi a mamá descansar una de sus manos sobre su brazo, ambos se observaron durante una fracción de segundo. —Tienes razón, cariño, no la conocemos. Haremos lo posible por preparar otra cena para los cuatro, y podremos conocerla mejor — sonrió mi madre, asentí. —Bien. De acuerdo. —Parece buena idea. Quédate en casa lo que resta del fin de semana y vuelve a la universidad el lunes. Y por favor, Andrew, avísale a tu madre los días que estarás fuera para que no se quede esperando por días a que vuelvas o llames. —Jimmy, por favor — sonrió mamá, él tomó su mano y la besó. —Lo haré, papá. Lamento haberme marchado tantos días. Subiré a mi habitación ahora — murmuré, mientras me ponía de pie. —Y otra cosa, Andrew. Sé responsables cuando estés con esa chica, Olivia, por favor — dijo mi padre seriamente, sentí el rubor subiendo por mis mejillas, asentí rápidamente y salí de ahí tan rápido como me fue posible hasta mi habitación en el tercer piso. ******* Observé a mis padre caminar tomados de la mano por el jardín trasero, conversaban y reían con facilidad, me alegré de estar ahí de nuevo, pero una parte de mí aún se sentía molesta respecto a Olivia. Suspiré y me alejé de la ventana, terminé de vestirme y corrí escaleras abajo. **** Desayunamos en una cálida tranquilidad, mis padres estaban de buen humor y conversaron con alegría sobre sus planes a futuro y lo que ambos habían estado haciendo en los últimos días. Les hablé de mis clases y mis cursos extracurriculares de las últimas semanas y se vieron satisfechos con mis notas. —Debo ir a la casa del centro, necesito ir por algunos libros y mi computadora — dije después de un silencio. Mi padre alzó la vista del periódico que leía y mi madre me observó mientras sonreía y servía más café en su taza. —Claro, cariño, Cory puede llevarte si lo necesitas. Me encogí de hombros. —Me gustaría conducir hasta ahí, sino es un problema — contesté, mi padre asintió en silencio. —Está bien, Andy, como gustes. —Gracias. ***** Después del desayuno ayudé a mi madre con el jardín y luego a Sam con algunas tareas como arreglar y quitar el polvo de mi cuarto y lavar la ropa. Aunque Sam siempre decía que podía hacerlo sola, disfrutaba mucho ayudarla y a mamá cuando estaba en casa. A media tarde mis padres salieron a comer a cada del tío Brian, aproveche esas horas para ir a recoger mis cosas. Estacioné mi auto frete a la casa, vi la puerta abierta y a Frank cargando un par de cajas que parecían pesadas. Bajé del auto y me apresuré a entrar a la casa. Las cajas y maletas estaban sobre el pasillo, habían muchas de ellas de diferente tamaños, me abrí paso hasta llegar al salón donde venia el sonido de una conversación. Observé a Olivia y a Frank hablando, se detuvieron cuando me vieron en la puerta de cristal. —¡Cariño! — su voz aguda y algo infantil perforó mis oídos, por primera vez no me sentí feliz de verla. Se acercó a mí y rodeó mi cuello con sus brazos, dejó un beso sobre mis labios y sonrió. —¿Qué estas haciendo?
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