[ANDREW SULLIVAN]
—Se… Señor Sullivan — y ese era Taylor.
—Basta, Taylor. Estoy tratando de educar a mi hijo, quien al parecer cree que mentir es la mejor opción para todos —clavó su mirada en la mía y continuó:—Te lo dije, Andrew, no puedo decirte con quien estar, pero alguien que cree que puede venir y aprovecharse del esfuerzo que tu madre y yo hemos puesto para conseguir cada cosa que tenemos, simplemente no vale la pena.
—Papá…
—Te di la oportunidad de explicarme, Andrew. No quiero escuchar lo que tengas que decir ahora — y eso fue todo, dio media vuelta y caminó un par de pasos hasta la puerta de cristal, se detuvo.
—Llevarás cada una de las cosas de la señorita Capmbell hasta su casa, ¿bien? Y si aun quieres vivir con ella, haré lo posible por conseguir un departamento a donde puedas mudarte. Tendrás que trabajar para pagarlo y no habrá empleados que se encarguen de todas las tareas, serán ella y tú. Es todo lo que puedo ofrecer. Taylor, sé lo preocupado que estás, así que, si quieres puedes quedarte aquí. Jesse y Mickey me acompañaran de regreso.
—Como diga, señor Sullivan — contestó Taylor formal, me dirigió una mirada triste, me encogí de hombros.
Mi padre y todos los demás incluida Frank salieron de casa minutos después, me dejé caer de nuevo en el sofá, Taylor se sentó frente a mí.
—Realmente merecía todo esto, ¿sabes, Taylor? — dije, él sonrió a medias.
—Es la primera vez que veo a tu padre golpearte. Nunca has sido un chico realmente problemático, Andy.
Fue mi turno de tratar de sonreír. Mi padre era duro con las palabras y tenía reglas bastante estrictas, sin embargo, ni él y mucho menos mi madre recurrieron nunca a los golpes contra mí, realmente aquello me había sorprendido tanto como a todos los demás.
—Sí… jamás lo había hecho.
—¿Fue mentira? — preguntó, sacó un cigarrillo del bolsillo de su saco y lo encendió.
—¿A qué te refieres? — pregunté, él soltó el humo gris con un suave suspiro.
—¿Le pediste a la señorita Capmbell, que se mudara?
—Bueno… Ella lo propuso, pero le dije que lo pensaría. Era verdad que solo venía por algunas cosas, como se lo dije a mi madre, iba a volver a casa luego de eso, pero encontré a Olivia discutiendo con Frank cuando llegué — dije despacio, Taylor me observó un largo momento.
—¿Qué tan enamorado estás de ella? — preguntó de pronto me frote el cuello con una mano.
—Taylor… yo…
—No tienes que decirme si no quieres. Esto es un poco inesperado para todos, ¿sabes?
—¿Por qué? —me reí— Ya no soy un niño, Taylor, es normal que tenga una pareja, ¿no es así?
—Por supuesto que no eres más un niño, lamento que sonara de esa forma. Me refiero a que no ha pasado mucho tiempo desde que la conoces, es por eso que es inesperado para todos.
—Han pasado unos meses — dije sin mucho entusiasmo.
—Sabes que todos nosotros siempre estamos detrás de ti, Mickey, Jesse, Chris, Owen incluso yo. Ninguno de nosotros creyó que tenías una relación seria, incluso tu padre no creyó importante saber sobre quién era la chica hasta que tuviste intenciones de presentarla, creímos que…
—¿Qué solo era sexo?
Alcé una ceja, Taylor asintió despacio, apagó su cigarrillo en el cenicero de la mesa de centro.
—Entonces, Andy. ¿Qué tan enamorado estás de ella?
Guardé silencio. No porque no quisiera contestar su pregunta, sino porque no sabía cómo hacerlo. Claro que estaba enamorado de Olivia y me molestaba que todo mundo lo pusiera en duda últimamente, pero yo mismo sabía que estaba comenzando a tener dudas sobre lo que sentía y quería de ella.
—Taylor…
—No me respondas, solo quiero que lo tengas presente antes de mentir a tus padres, ¿de acuerdo? Ahora levántate y vamos a llevar todo esto a la casa de los Capmbell antes de que tu padre comience a hacer preguntas — dijo levantándose de su lugar, segundos después lo seguí.
******
Fue el ama de llaves de los Capmbell quien nos recibió con una sonrisa nerviosa en los labios y un saludo pasajero.
Una vez que Taylor y yo dejamos todas las cosas en casa de Olivia, volvimos a casa.
Sam abrió la puerta de entrada, su tono al saludarme fue alegre y al mismo tiempo un poco rígido, besé su mejilla y subí a mi habitación antes de que comenzará a hacer preguntas que ni quería contestar.
El agua tibia cayó por mi cuerpo suavemente y sentí como cada una de mis preocupaciones y el cansancio de ese fin de semana comenzaban a borrarse a medida que me relajaba, sin embargo, él enojo de mi padre y la forma irritada en la que le había hablado horas antes seguía golpeándome una y otra vez. Sabía que debía disculparme, pero no quería volver a discutir con él, al menos hoy ya no.
Cuando termine de darme una larga ducha, me puse ropa limpia y me dejé caer sobre la cama, un par de nudillos se estrellaron contra la madera de la puerta.
—Cariño, ¿puedo pasar? — preguntó, era la voz de mi madre, cerré los ojos y suspiré, no quería hablar con nadie y menos con ella, porque todavía no sabía qué decirle sin sentirme avergonzado o como un idiota.
—Adelante — contesté, porque al final no podía solo ignorarla, era mi madre.
La puerta se abrió y cerró, mantuve los ojos cerrados y escuché sus pasos sobre el suelo, luego su peso hundió un poco el colchón a mi lado
—Hola, cariño — susurró, abrí los ojos a regañadientes y el rostro amable y hermoso de mi madre apareció frente a mí.
—Mamá, hola — dije despacio, ella sonrió.
—Tu padre y yo hablamos, me dijo lo que sucedió hoy—suspiró—, estuvo mal que tu padre te golpeara, jamás hemos sido ese tipo de padres y no quiero que comencemos a serlo.
—Está bien, mamá, no te preocupes demasiado.
—Tienes razón al decir que no conocemos a Olivia Capmbell, pero ella tampoco nos conoce a tu padre o a mí. Tú sabes lo mucho que tu padre y yo apreciamos a las personas que trabajan con nosotros, ¿verdad? —me miró—Cada uno de ellos son parte de nuestra familia y nos han ayudado durante mucho tiempo, gran parte de nuestra vida. Lo que ocurrió hoy es algo que no puedo permitir.
Suspiró pesadamente y guardó silencio un largo rato.
—Frank es una persona muy importante para nosotros. Ella sufrió de violencia y abuso dentro de su familia desde que era una niña y hasta que tu padre la encontró y ayudó, ella vino con nosotros incluso siendo más joven que tú. Frank te ha visto nacer y crecer, Andy, y no puedo dejar pasar el hecho de que Olivia crea que tiene el derecho de ofenderla o golpearla y que tú también lo permitas — su tono fue serio, sus ojos grises me miraron fríos.
—Mamá…
—No quiero que seas la clase de persona que crea que este tipo de acciones están bien y no tienen consecuencias, Andrew.
—Lamento mucho lo que sucedió, mamá, de verdad lo lamento. Hablaré con Frank para ofrecerle una disculpa por lo que pasó — dije, me senté en la cama, mi madre se mordió un labio, luego suspiró.
—Te agradecería mucho que lo hicieras. Frank tomará un par de días de descanso y luego volverá aquí para seguir con sus deberes, es lo que ella dijo a tu padre y a mí.
—No la incomodaré en su descanso, esperaré a que vuelva y hablaré con ella.
Mi madre acarició mi mejilla, pero aún no parecía del todo feliz.
—Bien. Pero no es todo lo que quiero que hagas.
—¿No?
—No. Quiero que le pidas a la señorita Capmbell que le ofrezca una disculpa a Frank por lo que ocurrió. Ya que es tu pareja quiero que le hagas saber y entienda lo importante y valiosas que son cada una de las personas que trabajan con nosotros, porque tendrá que tratar y convivir con ellas la mayor parte del tiempo y lo menos que deseo es que algo similar o peor suceda.
—Sí, hablaré con ella, mamá.
—Gracias. No diré más al respecto, si has decido estar con ella, lo respeto y también lo hará tu padre. Y si quieres ir a vivir con ella no me opongo, confío en que te criamos bien, Andy, y también confío en ti — dijo, me dio un beso en la mejilla y salió a pasos lentos de mi habitación.
Me dejé caer una vez más en la cama, me sentía tan cansado y molesto por toda es estupidez, solo quería que todo se arreglara tan pronto fuera posible para que mis padres dejaran de sentirse fastidiados y avergonzados de mis acciones. Pero justo ahora no quería hablar con Olivia, ni pensar en ella, sin embargo, tarde o temprano tendría que hacerlo tal como se lo había prometido a mi madre, pero no sería hoy, ya lidiaria con todo aquello mañana.