Decidí acercarme con precaución, recordando la complejidad de nuestra situación y las responsabilidades que enfrentábamos. Mientras me aproximaba, la vi conversando con algunas damas y caballeros de la alta sociedad. Mi mente estaba llena de pensamientos y sentimientos encontrados, pero sabía que era importante abordar esta situación con respeto y consideración. Finalmente, el momento llegó. Me acerqué a Elizabeth, esperando que ella notara mi presencia. Cuando nuestras miradas se encontraron, un destello de sorpresa cruzó por sus ojos, seguido por una mezcla de emociones que no pude descifrar por completo. "Elizabeth", dije con suavidad, mi voz llevando una mezcla de ansiedad y esperanza. "Su alteza", respondió ella con una inclinación de cabeza, su voz también cargada de una tensión q

