Cuando comenzaba a caminar el cortejo por el pasillo central de la iglesia Patricia no podía quitar los ojos de Alonso, estaba tan elegante y sexi, pero estaba totalmente desconcertada con el hecho que estuviera al lado de su primo, pero su pregunta sería contestada con rapidez pues la novia que estaba tras ella se inclinó para decirle al oído, —Que bello esta Giorgio ¿verdad?, tu primo lo quiere muchísimo, ha sido un padrino super generoso hasta nos regaló el viaje de luna de miel. Patricia se quedó en silencio, mientras sentía que se quebraba su corazón y confianza, caminaba como si se tratara de un zombie hasta el altar, ¿Giorgio y Alonso eran la misma persona?, no podía ser, ¿por qué mentiría en algo así?, ¿cómo era posible?, comenzó a atar cabos, sus ojos eran iguales al igual que su

