Audrey Lo que pasaba en mi interior era una mezcla de sentimientos tan confusos que ni siquiera sabía a la perfección como debería de sentirme. Por una parte, me sentía feliz y realizado de poder gritarle al mundo que Kendall era mi chica. Verla todos los días, dormir abrazado a ella… pero, por otra parte, estaba el temor de que algo malo ocurriera. El solo pensar en que existía la posibilidad de perderla, hacía que se quitara el sueño. Todo aquel inmenso amor que siento hacia Kendall, jamás lo había experimentado con nadie más, al punto de pensar que el vivir sin ella llegaría a convertirse en una completa tortura. —¿Por qué sonríes? —Cole me alcanza a través del pasillo, lo que me hace borrar la sonrisa de forma inmediata. Lo miro sobre mi hombro y frunzo los labios a la vez de q

