Capítulo 17
— Los dejaré solos
— ¿Qué? — Lily toma una chamarra y camina hacia la puerta — ¡No! ¡No me dejes sola con él!
— ¡Adiós!
— Maldita sea…
Mi amiga acaba de huir.
— Sue…
Alexander me suelta.
— ¿A qué has venido? — le miro con enojo — No tenemos nada de qué hablar…
— Solo quiero que me escuches
— ¿Escucharte qué? — me alejo de él — ¿El por qué estás comprometido? ¿El por qué me dijiste que me querías sabiendo que estabas comprometido? — frunzo el entrecejo — ¿El por qué me ilusionaste sabiendo, desde un inicio, que no iba a poder ser? — Alexander baja la mirada — ¿Cambiará algo el que te escuche? — no contesta ni me mira — Eso pensé… — suelto un suspiro — Ya vete, es tarde y quiero dormir…
— Sue, por favor…
— ¡Ya basta! — esto es desesperante — ¡¿Qué quieres de mí?!
— ¡No quiero perderte…!
— ¡Ya lo hiciste! — nos miramos fijamente — ¡Y no creo que a tu familia o a tu prometida les agrade la idea de que estés en mi habitación, suplicándome…!
— ¡Me importa una mierda lo que ellos digan! — abro al máximo los ojos, jamás le he oído hablar de esa forma — ¡En serio me importa un bledo lo que ellos digas…! — se me acerca — Sue… — da un paso hacia mí — Te quiero… — siento una punzada en el pecho al oírle decir esas palabras — En serio te quiero — toma mis manos — Te quiero por la brillante luz que irradia y esa apabullante personalidad que posee — sonríe, apretando mis manos — Sue, me haces feliz, siento que contigo al lado tengo la fuerza para hacer lo que sea… — le miro a los ojos, esto es abrumador — Y le juro que haré de todo con tal de mantenerle a mi lado…
— Alexander…
El nudo en mi garganta se aprieta.
— Sue Barclay… — sus ojos cafés brillan — Te quiero como jamás creí que querría a alguien — mi corazón golpea mi pecho — Solo una dame una oportunidad, le juro que…
— No… — interrumpo, una lágrima cae por mi mejilla — Lo siento…
— Sue…
— Ya vete… — suelto sus manos — Solo vete
— Pero…
— No nos sigamos lastimando, por favor — suplico — No va a poder ser y eso lo sabes, no hay nada que puedas hacer para evitarlo… — le miro — Te casarás con Madeleine Winchester y serás un rey
— Sue…
— Yo ni siquiera quiero ser princesa, así que… — me encojo de hombros — Lo mejor será dejar las cosas aquí, que no duele mucho
— Sue…
Su mirada está llena de tristeza.
— Lo lamento… — me alejo unos pasos de él — Vete, por favor…
— De acuerdo… — asiente con la cabeza, aparto la mirada — Si esa es tu última palabra…
— Lo es…
Más lágrimas caen por mis mejillas.
— En ese caso… — retengo la respiración — Lamento haberla incordiado con mi presencia… — no emito ni un ruido — Me despido…
— Adiós… su Alteza…
— Adiós… Señorita…
Fin de la Segunda Parte