THELMA Oí alboroto abajo haciéndome gemir girando la cabeza hacia otro lado. El ruido seguía haciéndome agarrar una almohada poniéndola sobre mi cabeza. —¡Nicolau!— Gemí pateando mis pies. Quité la almohada de encima de mi cabeza al ver que no estaba en la cama haciéndome suspirar mentalmente. Sonaba como si más de una persona hiciera el alboroto. Me senté y me vi con la camisa y la ropa interior de Nicolau, oliendo su aroma. Me encanta llevar su ropa. Fui al baño y me di cuenta de que estaba hecha un desastre. Tenía pelo por todas partes, moratones en el culo y los muslos, el cuello rojo y la v****a dolorida. Me estaba lavando los dientes cuando sentí que algo me subía por la garganta. Rápidamente, fui al baño vomitando al ver que toda la comida que comí ayer me provocaba arcadas. Me

