THELMA Estábamos en el coche de camino a casa de mis padres y yo estaba recostada en el hombro de Nicolau mientras él hablaba por teléfono. Probablemente haciendo negocios como siempre. —¿Estás emocionada?— Pregunté sonriendo. —Yo no diría emocionado—. Dijo haciendo que entrecerrara los ojos mirándolo. —Bueno, estaba nerviosa por conocer a tu padre, y él me odiaba así que...— Me interrumpí. —Nunca te odió. —No podría decirlo.— Dije pillándole fulminándome con la mirada. —¿De verdad quieres cabrearme en este coche, con la falda tan alta?—. Me preguntó confundiéndome. Deslizó su mano por mi muslo hasta mi ropa interior haciendo que mis ojos se abrieran de par en par al darme cuenta de lo que quería decir. —El conductor, Nicolau, no.— Susurré con dureza moviendo su mano haciéndole reí

