GIANNA Regalos, había muchos regalos. No pude evitar sonreír mientras abría cada uno de ellos. Había joyas, vestidos, telas, más joyas, esencias y cosas que posiblemente aún me quedaban por descubrir. Los nobles del reino habían mandado sus obsequios por mi embarazo. Necesitaba poner un bebé real allí para no sentirme mal por ellos. Necesitaba darme cuenta del impacto beneficio de dar un heredero al reino para después hacerlo real. No tenía caso darle un bebé a ese malnacido si no iba a tener la forma de protegerlo. Deseaba que mi hijo fuera feliz y que no sufriera las inclemencias de tener un padre con una cabeza tan grande y ademas, tan idiota. Maxim estaba en grandes problemas, posiblemente estaba encerrado en su habitación intentando superar su amargura. Había ganado esta vez, po

