GIANNA —Necesitamos hablar, tio. —¿Ahora? Spencer se había levantado de la mesa y se disponía a marcharse después de la cena más extraña que jamás esperé tener. Maxim había perdido la cabeza, de eso no quedaba duda alguna o tal vez solo estaba intentando ganar tiempo. Debía pensarlo con detenimiento. Maxim no daría su brazo a torcer de no ser algo realmente importante estuviera pasando y que yo estuviera dejando pasar por alto. —No, tal vez no ahora, pero lo más pronto posible. Hay cosas que no tienen sentido y a las que tal vez, tú puedas darme respuesta. Han pasado cosas que no puedo explicar y estoy perdiendo la cabeza. Maxim se había marchado también después de que mi tío aceptara su tregua, no sin antes lanzar el sutil comentario, de que si eso era una trampa, no tardaría en

