La fuerte luz del sol se colaba por la ventana. Tarde un momento en abrir los ojos pero al hacerlo me encuentro con un lugar vacío y perfectamente arreglado. —Gracias al cielo ya no debo dormir con él —hablo en la soledad de mi habitación mientras que paso mis manos por mi rostro. Me levanto de la cama, arreglo con perfección esta y me encamino hacia el baño para tomar una relajante ducha. Hoy volvería al trabajo. Necesito mucho volver allí. Pasan unos 20 minutos y me encuentro decidiendo que atuendo colocarme. Mi decisión final es un jean azul claro ajustado y algo desgastados en las rodillas junto a una camisa blanca anudada a la altura de mi ombligo. Busco unos tenis blancos y me los coloco; unos detalles más y con las cosas necesarias para el día de hoy bajo con dirección a l

