Luciana respiró y exhaló tirando del gatillo y dejando sin vida a ese hombre, tal y como se lo habían pedido: un disparo en medio de las cejas, la joven, al momento de disparar, armó el rifle y se fue; corrió muy rápido los guardaespaldas del hombre dispararon hacia donde estaba y hasta fueron al edificio, pero ella era un espectro, una sombra, y así cómo llegó se fue, regresando a la falange oscura, aunque ellos la habían seguido de cerca porque siempre había desertores. Una algarabía con disparos y armas arriba se escuchaba cuando ellos regresaban , Luciana entró sintiéndose horrible; había matado a un hombre, pero ella era eso, una asesina, un elemento más la joven miró fijamente a sus superiores y se quedó a escuchar cada felicitación y cada nombramiento, cuando todos llegaron, aunque

