Para Rhory fue realmente difícil poder mantener toda su concentración en la clase que estaba recibiendo en ese instante junto a otros modelos, por más que deseaba prestar atención cada palabra del instructor, su mente tendía a vagar desde la hermosa cena romántica que tuvo con su hombre lobo, a la perfecta noche apasionada. El solo pensar en todas las cosas pervertidas, el cuerpo de Max, su sonrisa, sus palabras y sus caricias, arrancaba un dulce suspiro de sus labios. Y tan pronto se encontraba con la mirada divertida de los mellizos, inmediatamente los evitaba e intentaba concentrarse totalmente en el educador. Pero cuando su cerebro finalmente lograba anclarse a la clase, solo bastaba un movimiento en la silla para acomodarse, provocando que una ligera incomodes se presentara en toda

