ZAYLA Sentía la cabeza como si se me hubiera abierto una grieta. Mi piel, empapada de sudor. Me incorporé lentamente en el sofá, parpadeando ante la habitación en penumbra, intentando recordar por qué estaba allí, por qué me había quedado dormida así. Pero mi memoria estaba nublada. Y cada vez que intentaba recordar, me golpeaba como un martillo tras los ojos. Recordé la voz de Zane. Su risa cálida, mientras comía lo que él preparaba. "Come, Ángel. Necesitas dormir bien esta noche". Eso era todo lo que podía recordar. Descansan, en blanco. Miré a mi alrededor; estaba oscuro. Siempre oscuro, con poca luz; apenas se distinguía el día de la noche. Me froté los ojos y miré el reloj de pared. La 1:00 a. m. La habitación estaba vacía, fría y silenciosa, salvo por el murmullo de una pelícu

