capitulo 2

2489 Words
WILLIAM Conducía sobre la avenida Cass, cerca de la estación de autobuses de Rosa Park, iba distraído hablando por teléfono con James acerca del contacto de la clínica de fertilidad cuando una chica tonta cruzó sin ver el semáforo. Frené de inmediato y estuve quizá a milímetros de golpearla, no sentí ningún impacto en el auto sin embargo ella cayó al suelo. Tuve que bajar a revisar si estaba bien. Otros autos también se habían detenido, me pitaban y me gritaban tonterías. La cargue y la acomode en el asiento de copiloto y arranque hacia el hospital antes de que alguien llamara a la policía. Había olvidado que tenía la llamada de James en línea, hasta que noté que la llamada estaba entrando de nuevo. — Amigo ¿Qué pasó? Escucho como si hubieras chocado, ¿Estás bien? Te seguí hablando pero no me contestabas.— Decía James del otro lado de la línea — No es nada ...Bueno, por ir hablando contigo casi atropellé a una chica. Estoy seguro que no la golpeé con el auto pero se desmayó. La llevaré a urgencias solo para estar seguro.— Contesté — Hermano, ¿Sabes que pasara si la chica te demanda? Perderás tu postulación a la jefatura de neurocirugía. — No lo digas ni de broma. Ya casi llego al hospital, ¿Quién está de guardia? — Está Michael Osborn — Perfecto, él es discreto. No andará por ahí diciendo que atropello gente y yo mismo los llevo al hospital. Debo colgar a James, te marco más tarde. — Colgué. Al llegar a urgencias, cargue nuevamente a la chica y la lleve adentro. De inmediato el enfermero preparó una camilla y la colocó encima. El doctor Osborn se acercó de inmediato. —¿Qué pasó William? ¿Quién es la chica? — No lo sé, iba conduciendo cerca de la estación Rosa Park cuando vi que se desplomó en el suelo y me detuve para auxiliarla.— Mentí. — ¿Tenía alguna identificación con ella? ¿Algo que nos ayude a saber algo de la chica?— Preguntaba Osborn mientras examinaba las pupilas de la chica. — Bueno, traía su bolso consigo. Pero lo dejé en el auto. Iré por él. Me zafé de esa incómoda situación por un momento y volví al auto por el bolso de la chica y entre de nuevo. Cuando volví, ya la tenían con una intravenosa. Y para poder ponerle una bata tuvieron que cortar su ropa con unas tijeras. Espero que no me odie por eso. — ¿Y bien? ¿Encontraste alguna identificación?— Me preguntó Osborne — Estoy en eso. — Abrí su bolso y me puse a revisar sus cosas, traía dinero en un sobre, maquillaje, su celular, su identificación y una cartilla de salud. Esta última llamó mucho mi atención, la tome y la revise. Tenía muchas citas mensuales, la mayoría eran para el laboratorio. Se hacía chequeo rutinario de enfermedades de transmisión s****l. No pude evitar arrugar el ceño en desagrado. — Encontré su ID. Se llama Elizabeth Mayo, Californiana de 21 años y a juzgar por su carnet de salud, es una prostituta.— Solté sin más. Osborn me miró un tanto sorprendido e incluso con un poco de disgusto. — Trabajadora s****l suena un poco menos fuerte.— Me respondió.—Bien le mandaré a hacer análisis toxicológicos, de ETS y una prueba de embarazo para descartar la causa del desmayo. ¿Alguna otra cosa que hayas encontrado en su bolso? ¿Medicamentos o drogas? — No, solo su dinero, teléfono celular y un boleto de autobús de California. — Bien, entonces podría ser solo cansancio y estrés lo que tiene, de California a Detroit es un viaje bastante largo. Pero estaremos más seguros cuando tengamos los resultados de los análisis. A y otra cosa Harris, más vale que le consigas algo de ropa, recuerda que hemos cortado la suya.— Genial, lo que me faltaba. No solo tenía que pagar su cuenta de hospital, también tenía que conseguirle ropa. Aunque acepto que tuve parte de la culpa. Decidí llamar a mi mejor amigo. —Hola James, soy yo de nuevo. Necesito un favor. ¿Podrías conseguirme ropa de mujer con interiores incluidos? — Te estas poniendo raro hermano.— Sonaba por el teléfono — No es para mi tonto. Es para la chica que casi atropello, ya sabes el protocolo de paciente inconciente y ya es tarde, asi que no hay ningún centro comercial abierto. — Esta bien, le preguntaré a Sara si tiene ropa que ya no usa. ¿Qué talla es la chica? — Bueno, la chica es delgada, un poco mas que tu esposa. — Bien, le preguntaré y te devuelvo la llamada. — James colgó ________ Al cabo de dos horas la chica despertó desorientada. Le dije que estaba en el hospital ya que se había desmayado. Ella me miró fijamente y dijo… — Así que fuiste tu. —¿De qué hablas? Yo te traje al hospital inconsciente— Trate de hacerme el inocente — No mientas, se que fuiste tu el que casi me aplasta, reconocí tu reloj. Un reloj caro es difícil de olvidar. — En el "casi" está la diferencia. Además yo no soy el que cruza la calle sin mirar a mi alrededor como si fuera inmortal.— Respondí llevando instintivamente mi otra mano a mi reloj Michael Kors. — Entonces aceptas que casi me aplastas con tu auto por venir atendiendo el teléfono. me pregunto ¿ pasara si le digo esto a un oficial? — Bien, me disculpo. Te traje al hospital para que te revisaran, si hubiera sido otro, ahí te hubiera dejado tirada.— Le respondí — Pues "gracias" señor. Ya me siento mejor, así que me voy. ¿Dónde está mi ropa? — No tienes. — ¿Como que no tengo? ¿Que le hicieron a mi ropa? — Por protocolo se les corta la ropa a los pacientes inconscientes para evitar moverlos tanto, ya que no sabemos si tienen alguna lesión. — ¿Inconscientes?, ¡inconscientes ustedes que me cortaron mi única ropa!— La chica parecía que iba a tener un colapso nervioso. — Cálmate, ya estoy consiguiendo ropa con un amigo. — ¡¿Que me calme?!, viaje más de 36 horas sentada con dolor de espalda y sin comida, pierden mi equipaje y la única ropa que me quedaba era la que traía puesta, un extraño casi me atropella, me trae a un hospital que se ve que es privado y no puedo pagar y ahora resulta que me cortaron mi única ropa. ¡¿Y me dice que me calme?!.— En ese punto la chica comenzó a llorar histérica por lo cual Osborn se acercó rápidamente. — ¿Qué está sucediendo?, Harris parece que tu la alteraste y por lo que veo, no me dijiste todo.— La mirada de Osborn era acusadora — No mentí, solo omito información. Si la vi desplomarse en la calle ...frente a mi auto. Y tú cálmate niña, no pasa nada, es solo ropa. Ya viene un amigo en camino y te traerá alguna.— Respondí restándole importancia. Le dieron un calmante, y después Osborn me sacó de la sala para poder interrogarla, ya que no soporta mi presencia. ____________ Al cabo de una media hora después de su histeria, llegaron los resultados del laboratorio, estaba relativamente sana, no había drogas en su sistema y las pruebas serológicas para Enfermedades de Transmisión s****l habían salido todas negativas y tampoco estaba embarazada. Solo tenía una fuerte anemia y exceso de cortisol en la sangre, lo que significa que vive bajo mucho estrés. Sentí pena por ella, su vida debía ser muy dura para vivir al límite con el estrés en ese nivel, además de que era una recién llegada a la ciudad, quizá buscaba cambiar de vida y yo la estaba juzgando por lo que hace para ganar dinero. Dejamos que descansara, y por la mañana le darían el alta. ____________ Antes del cambio de turno, Sara, la esposa de James me había buscado en urgencias y me había dado una maleta con ropa suya que ya no usaba y me regaño por ser un inconsciente al volante. Después de su regalo y jalón de orejas, me dirigí de nuevo a la habitación donde habían llevado a la chica. — Bien, bella durmiente. Ya te dieron el alta. Aquí te traje algo de ropa, puedes vestirte e irte. Pague tu cuenta de hospital. — Gracias, supongo. Por cierto, mi nombre es Elizabeth. Lamento haberme puesto histérica ayer señor, es solo que estaba cansada, hambrienta y me pasaron muchas pequeñas cosas malas que exploté.— La chica estaba comenzando a llorar y me sentí culpable. No parecía ser una chica mala, de hecho he tratado con otras sexoservidoras antes y la forma en que se comportan es muy diferente. Hubiera saltado sobre mí pidiéndome dinero por indemnización o extorsionarme de algún modo. — No te preocupes Elizabeth. Acepto tus disculpas, de hecho yo también lo lamento, estuve a punto de atropellarte. Yo no me he presentado, mi nombre es William Harris y soy neurocirujano de este hospital.— La chica abrió la boca con sorpresa y sus ojos se hicieron grandes. — Oh vaya, así que neurocirujano. Que curioso, debe ser muy diestro con sus manos para operar un cerebro, pero porfavor ya no hable por teléfono mientras conduce, no tiene esa habilidad.— Me respondió No pude evitar reírme. Me dio un golpe bajo. Se levantó de la cama y me pidió salir para cambiarse de ropa. ________ Admito que lo que llevaba puesto le quedaba muy bien. Eran unos vaqueros negros de corte a la cintura y un jersey rojo que combinaban bien con sus zapatos bajos negros. Pero no pude evitar mirarla detenidamente y notar que de hecho estaba mucho más delgada de lo que debería estar. Estábamos saliendo del hospital, cuando vi claramente que volvió a marearse de nuevo y casi se cae. Y la sostuve de los codos casi en el aire. Iba a volver a llevarla adentro, pero ella se negó. — No se preocupe señor, solo es hambre lo que tengo. Hoy ya son tres días. — ¿Cómo es eso posible? — Tenía que ahorrar hasta el último centavo para salir de California. — No puedo dejarte ir en ese estado. Te invitaré a desayunar,¿Te parece? Es lo menos que puedo hacer después de lo de anoche. — De acuerdo señor, gracias. La ayude a subir al auto y conduje hasta un comedor de comida casera cercano a mi casa. El silencio estaba siendo un poco incómodo, así que hablé con lo primero que me cruzo la mente. — Dime William, me siento extraño que me digan señor. Ella me miró curiosa y miro mis manos, creo que buscaba una argolla de matrimonio o la marca que esta deja cuando te la quitas. — ¿Usted está divorciado? —No, soy soltero. — ¿Es enserio?, wow...algún problema mental debe tener usted para seguir solo. — Yo estoy perfectamente bien, gracias. Solo que aun no llega la indicada, ya sabes. — ¿Ninguna candidata a ser la señora Harris? — No, no la hay. Y ¿Qué me dices de ti? — Bueno yo…Supongo que hurgó entre mis pocas pertenencias y ya sabe a qué me dedico….dedicaba — No te estoy juzgando. — Eso es lo primero que me dicen siempre antes de juzgarme. Ya me la sé. — ¿Quieres intentarlo? — ¿Qué quiere saber? ¿Cuánto cobro por hora?— Lo dijo en un tono seductor, estaba tratando de molestarme — ¿Cuánto cobras entonces? — Quería parecer lo más serio posible — Normalmente $50 dólares pero para usted $100 y le prometo que valdrá cada centavo.— Lo dijo con un tono serio y seductor que no supe si solo me estaba molestando o realmente eso es lo que ganaba en realidad. Frené el auto en ese momento. — ¿Es en serio? ¿Por tan poco haces lo que haces? — Ya ve, se lo dije. Esta juzgandome justo ahora. — Lo lamento. Prometo que ya no abriré la boca. Vamos a bajar del auto, comeremos justo a la vuelta.— Entramos al establecimiento y nos sentamos cerca de la ventana principal, nos dieron el menú y vi que sus ojos se iluminaron, no recuerdo que ninguna de mis ex novias y citas fallidas de Tinder se emocionaron por la comida, ni siquiera si eran ensaladas bajas en calorías. Yo pedí un omelette con tocino, un café Espresso y ensalada de frutas, mientras ella había pedido una orden de panqueques con miel de maple, un café con leche y huevos revueltos. Después de haber devorado su desayuno, se veía más animada e incluso tenía más color en sus mejillas. — ¿Puedo hacerte una pregunta?-— Dije de pronto rompiendo el silencio. — ¿más preguntas?— Contestó enarcando una ceja — Solo una más — Bien, lo escucho. — ¿Porque dejaste California?¿Y por qué Detroit? — Esas son dos preguntas. Pero se las contestare. Me fui de California porque me sentía asfixiada y esclava. Vendía mi cuerpo para entregarle cuentas a una proxeneta, ni siquiera me quedaba con la mitad de lo que ganaba, así que técnicamente huí de ella y quería irme lo más lejos posible de California. Cuando llegué a la estación ni siquiera sabía a donde ir, solo quería aprovechar mi instante de valentía y salir de ahí. Vi que estaban pasando la película de Robocop en una pantalla y de ahí saque la espontánea idea de venir a Detroit. Eso es todo. — Significa que... ¿ Ni siquiera tienes un lugar a donde ir?. — No, pero ya buscaré uno. Y buscaré un trabajo decente también. — ¿Y si te ofrezco un trabajo? —¿Haciendo que? — Recientemente me he quedado sin empleada domestica, asi que mi casa es un desastre, me vendría bien una mano. A cambio te ofrezco una habitación, descanso los fines de semana, y tus tres comidas diarias y un salario de $600 dólares a la semana. — ¿Está hablando en serio?, claro que acepto. Solo no vaya a querer pasarse de listo. Se lo advierto— Dijo apuntándome con el dedo. La chica es realmente agradable, me da tristeza todo lo que ha soportado, siendo tan joven. — Solo quiero ayudarte, lo prometo.— Respondí. La ayude a instalarse en la habitación de servicio y le di ciertas instrucciones de como usar algunos aparatos. Tuve que salir a trabajar en el turno de la tarde, así que se quedaría sola en casa. Por seguridad de mis pertenencias, la deje encerrada en casa, así no podría huir. Después de todo, acabo de meter a una desconocida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD