Mi padre estaba desconsolado. Nos sentamos en un parque cerca de mi departamento. Él no dejaba de parlotear sobre Marko, su hijo mayor, aparentemente mi hermanastro con el cual no tenía ningún tipo de relación. Él era el hijo de su primera y fallecida esposa, mucho antes que mi madre. Mi madre y mi padre se conocieron hace 20 años atrás, pero mucho antes de ella hubo una mujer que sacudió y destruyó su noble corazón. Marko vivía en Europa, hasta donde sabía. Él era todo ajeno a las riquezas, llevaba el apellido Brown y era cuatro años mayor que yo. Nunca quiso aceptar las riquezas que mi padre le ofrecía por ser su legitimo hijo. E incluso mi madre, quien se arrastra como una serpiente adonde vaya, quería que Marko perteneciera a nuestra familia. Claro estaba, aquel hijo era todo lo con

