El tiempo es indefinido, nadie tiene un cronómetro que te indique el último día que tendrás en la tierra, todo parece tan absorto, tan tarde, tan aislado, que nunca podrás saber lo que va a suceder. El diez de septiembre estaba sentado en el mueble de la sala, las paredes claras, los muebles oscuros, los adornos, todo eso se había convertido en «apego emocional». Cada cosa me recordaba a Harry, el amigo que tuve y falleció. En el transcurso de este tiempo he olvidado cómo se siente estar a su lado, no recuerdo su voz, su mirada, ni mucho menos como se sentía cada vez que me abraza. Es extraño, como en cierto punto alguien llega a ser tu todo y después se convierte en nada, es extraña la manera en la que un día estás conviviendo con alguien, sabes cómo habla, cómo se mueve y luego al sigu

