En cuanto Meridia cerró la puerta para hablar con su madre en privado, se sorprendió al verla de pie viendo hacia la enorme ventana que tenía el hospital. Aunque Olivia podía caminar, sus piernas estaban algo débiles a causa de su enfermedad, por lo cual permanecía la mayor parte del tiempo en la silla de ruedas o acostada, sin embargo en ese momento la madre de Meridia lucía más rozagante y fuerte que antes, tanto que la joven no pudo evitar comenzar a llorar de la felicidad mientras se cubría la boca, porque habían transcurrido muchos años desde que ella no veía a su mamá así. Cuando Olivia se volteó y vio que era su hija la que había entrado, con una enorme sonrisa se acercó a ella abrazándola mientras Meridia continuaba llorando, es por eso que la mujer no pudo soportarlo y las lágrim

