Estaba en problemas, problemas grandes. Se suponía que los abuelos de Elios lo vendrían a ver hace más de media hora y ¡no estaban por ningún lado! ¡¿cómo saldría si el bebé seguía aquí en casa?! ¡bajo mi cuidado! Bien, no iba a alarmarme, si dejaba de pensar en círculos y me tranquilizaba hasta podría invocar a los señores Brook's, claro, esto es tan sencillo. Me hice cargo del niño juguetón en tanto terminaba de arreglarme y él no dejaba de correr o tirar mi ropa fuera de su lugar, lo que me faltaba, no tengo tiempo para recoger todo eso cuando me he tirado sobre mi cama en busca de mi teléfono sonando con la música personalizada para la señora Brook. —¿Hola? —pronunció agitada. —Hola cielo —comienza a hablar pero jamás me dice si va a venir o no por lo que comienzo a desesperarme

