Jungguk ingresa a su morada con aquel apuro que la situación le ha hecho poseer, deja caer su bolso a la mitad de la sala sin darle importancia y corre escaleras arriba mientras algunas lágrimas caen por sus ya sonrojadas mejillas. Al llegar a su habitación, se encuentra con la sorpresa de tener a su hermana sacando la ropa de su armario, acción que detiene al ver al menor parado en la puerta con aquella expresión llena de pura tristeza. La sonrisa que mantenía Som en sus labios desde que Jungguk abandonó la casa minutos atrás, se esfuma de inmediato al ver sus mejillas más húmedas de las que tuvo la noche anterior. —¿Gguk?—la camisa negra que mantiene en sus manos va hasta el suelo para acercarse a pasos torpes a él—. ¿Qué sucede?. —Salga... P-Por favor... —Pero...- —¡Solo quiero est

