Por supuesto, si no existiera Kim NaeHyung en su mundo. —¿No sirves para qué?—vuelve a insistir, al notar que Jungguk solo se le queda mirando sin decir o hacer algo. El rubio después de ser ignorado por un rato, decide entrar a la habitación y sentarse al otro lado de la mesa rosa aún con los ojos fijos en aquel azabache que no posee ningún indicio de querer responder—. ¿Eres el novio de mi hermana o algo así? Si la respuesta es positiva, te digo de una vez que te partiré la cara si le llegas a tocar aunque sea un cabello...— «¿Novio de quién?» se pregunta—. Espera, espera, ¿Eres ese Sr. Orgasmo del que tanto habla? —Gyumi, ¿Qué haces en mi habitación?—la rubia se apura a entrar al distinguir esa figura no deseada, justo por delante de Jungguk con cara amenazante—. Te he pedido una y m

