El trayecto por la ciudad fue tranquilo, con poco tráfico poco después del mediodía. Aparqué en la parte trasera del Fantasy, usando la entrada de empleados. El pasillo trasero era largo y oscuro, iluminado solo por la luz que salía de la oficina de Matthew. Él había administrado el club desde su creación, y el tipo era de fiar. Sabía perfectamente que Fantasy servía como fachada para una buena parte del flujo de dinero de la familia Sergiv. También era un gran lugar para encontrar talento nuevo que pudiera unirse a la organización. Y en donde varios de mis primos han conseguido a sus zorritas. Empujé la puerta sin molestarme en saludar. Fui directo al escritorio de Matthew en la diminuta oficina con techo de baldosas y me senté en una de las sillas. —Bien, muéstrame qué está pasando. —

