Capítulo 41 ―Darío por su parte solo miro a su madre que tenía cara de muy santa, que no podía con ella, solo pensaba que después hablaría con ella, sobre esa visita. ―Siéntate Sofía, come con nosotros ―comento Valeria, indicando su asiento. ―Ay muchas gracias Valeria, hola a todos ― sentándose mirando a Annell. La comida prosiguió entre plática y plática hasta la hora de retirarse. Los socios y Darío se fueron al despacho para seguir con su junta, Annell estaba por irse a su habitación, cuando Valeria la detuvo. ―Annell, espera un momento ―dijo llegando hasta ella, tomando sus manos. ―Sí, dígame señora ―contesto un poco molesta y alejando sus manos de las de ella. ―Sé que no estas feliz de que invite a Sofía, pero ella es como una hija para mí y es la razón por la que la necesito a

