Capítulo 36 ―Darío, solo no me tortures, hazlo ya que no lo soporto más ―dijo Annell, recorriendo la ancha espalda de Darío. ―Tranquila, ya voy ― susurro sonriendo, acariciando sus piernas ―. Es que, me da temor lastimarte, es más si le llamo a tu papá para preguntarle ― sonriendo. ―Darío hazme el amor o de plano, saldré de aquí para buscar un vibrador, así que hazlo tú o te aseguro que el aparato será el que disfrutará de todo. ―contesto Annell, muy agitada por lo excitada que estaba. ―¡Ay no me digas eso! No, yo lo hago mejor― dijo, sintiendo con sus dedos su humedad señal que estaba más que lista para recibirlo, el cual poco a poco comenzó a penetrarla, se detuvo un poco, por temor a lastimarla. Darío por más que quería hacerlo lento, Annell simplemente comenzó a moverse frenética

