Capítulo 51 ―Arévalos, la doctora ya llegó pidió que te llevarán para revisarte. ―dijo la celadora, que abría la reja para que saliera y llevarla hasta el consultorio. ―Annell, como niña solo sonrió ― siii voy ―dijo tratando de levantarse. Al ingresar al consultorio, ya estaba Darío ahí en cuanto la vio sus ojos se alegraron igual, era la única oportunidad que tenían de poder abrazarse o darse un beso. ―Mi amor, dime… ¿Cómo estás? ―pregunto, tocando su pancita. ―Bien, digo podría estar peor, pero estoy bien. – Annell, lleva su mano a la cara de Darío ―. Se te nota cansado. ―No te preocupes por mí, estoy bien, ya hicimos el depósito del dinero, ya están evaluando si puedes llevar tu caso fuera de aquí, solo hay que esperar qué decide el juez. ―comento Darío, informándole sobre su caso

