No sé qué decirle... Por qué a mí nadie me envía...
-Señor... A mí... Nadie me envío.
Expreso con algo de miedo a que me dé golpes.
-Mentiras.
Dice apuntándome con esa cosa negra que en realidad no sé qué es y lo miro con curiosidad.
Mi barriga suena por el hambre y yo lo miro con algo de vergüenza.
-Lo... Lo... Siento.
Hablo bajando la cabeza esperando un golpe, porque es una falta de respeto hacía un hombre y más si es mayor que tú.
Él sube mi cabeza por mi barbilla y me mira a los ojos.
¿-Tienes hambre?
Me pregunta.
Yo dudo un poco... Y luego asiento con la cabeza.
Escucho como él suspira.
-Ven, ponte de pies.
Habla con tono autoritario.
Le obedezco inmediatamente y me pongo sobre mis pies.
Él me mira de arriba abajo deteniéndose en mis pies y hace una mueca con su boca.
-Ven sígueme.
Dice mientras entra donde supongo que es su casa.
Lo sigo algo dudosa... Pero no me queda de otra.
Entro a la casa y me quedo con la boca abierta... Waooo esto es hermoso... Puedo vivir aquí sin la necesidad de salir afuera.
Observo que se dirige a una parte de la casa, lo sigo y observo como sale fuego de algo... extremadamente sorprendente.
Me acerco al fuego y quedo con la boca abierta.
No hay leña ni nada... ¿Por dónde sale ese fuego?
Observo al chico que cocina algo en un extraño caldero.
Observo todo el lugar y es realmente sorprendente.
-Disculpa... Señor...
Digo y él me mira con unos intensos ojos grises.
-Me llamo Derek, nada de señor.
Nombre raro pero lindo.
Pienso.
-Entonces Derek... ¿Vives aquí?
Él me mira entrecerrando los ojos, y luego contesta.
-Solo vengó aquí de vacaciones.
En realidad no entiendo lo que dice... ¿Qué es eso vacaciones? Así que supongo que sí vive aquí.
-Señ... Derek... ¿Puedo quedarme aquí contigo?
Él se sorprende bastante y me mira frunciendo el ceño.
-No te conozco, no sé quién eres ¿Por qué deberías de quedarte conmigo?
Dice mirándome a los ojos.
Inmediatamente bajo la mirada.
-No bajes la mirada cuando te hablo.
Me dice con dureza.
Lo miro a los ojos con duda y miedo.
-Lo... Lo... Siento... Lo que pasa es que no tengo a donde ir y no conozco nada ni a nadie por aquí.
Hablo algo bajito.
-Y tu familia ¿Acaso no tienes familia?
Pienso antes de contestar.
-Ya... No tengo familia... Ellos me desterraron.
Muerdo mis labios, al recordar, cómo me echaron de la aldea.
-¿Qué? ¿En qué época vives? Ya eso no sé usa.
Derek sigue moviendo lo que cocina y yo no digo nada más.
Me duelen demasiado los pies, entonces decido sentarme en un rincón del piso.
¿-Qué crees que haces?
Me habla Derek.
-Sentarme... Hablo poniéndome de pié de un salto.
¿-Acaso no miras la silla, o estás ciega?
¿-Puedo sentarme en la silla?
Le pregunto con ilusión.
Él me mira extraño.
-Por supuesto, si no para qué se hizo las sillas.
Camino despacio hasta una mesa, y me siento en una silla... Bueno es mi primera vez sentándome en una silla, ya que persona como yo, no tenían ese privilegio, solo me sentaba en el suelo o en piedra.
Sonrío al sentarme y siento que uno de mis sueños se están cumpliendo.
Derek me pone un tazón muy hermoso, con lo que supongo que es sopa, nunca lo había probado con esas cosas amarillas, pero supongo que es bueno.
Observo una cuchara muy linda, digna de un jefe... ¿En serio esto es para mí?
Miro a Derek que se sentó a dos sillas de mí.
¿-De qué planeta vienes? Me pregunta.
¿-Disculpa?
-No nada, mejor come lo que te preparé.
-Muchas gracias.
Le digo con sinceridad.
Tomo la cuchara dudosa, lo miro a él y asiente.
Cuando llega a mi boca, lanzo un gemido... Waooo que sopa que esta rica, puedo comer esto todos los días y no me cansaré.
Con cada cucharada gimo de placer que me da la sopa.
-Está muy rica.
Le digo a Derek, que me mira raro.
-Deja de hacer eso.
Me habla Derek.
¿-El que?.
Contesto sin entender.
-Olvídalo, tú come tranquila.
Y se va dejándome sola.