Sus definidas manos sostenían el cuello mientras los labios se compactaban y las lenguas incursionaban las bocas saboreando el néctar de estas. Tras culminar el beso mojado que despertó hasta la última célula muerta, la miró, le sonrió y dejó un beso en la punta de la nariz. Ada enterró sus dedos en el sedoso cabello, acarició su nariz con la de él. Volvió a cerrar los ojos deseando con toda la fuerza de su alma que volviera a besarla. Sin embargo, el sonido del móvil llevó a Nathan alejarse. Tirándose a un lado, sacó el teléfono del bolsillo de su terno, miró sobre la pantalla el nombre. Al ver quién era, lo dejó sobre el velador. Tras soltar un suspiro volvió abrazarla. Todo ahí le parecía irreal. Hace más de un mes la miraba con odio y sentía unas ganas de destrozarla con su nav

