Se lanzaron tomados de la mano al centro de la piscina, se unieron nuevamente en un beso largo y húmedo. Tras culminarlo se miraron por un segundo y volvieron arremeter contras sus labios. Nadaron por largo rato, bajo un cielo totalmente azul. Las nubes apenas se reflejaban en las esquinas de los cerros. La piscina se encontraba en una grande terraza al aire libre, sin nada que la cubriera. Ada se sentó, dejando los pies dentro del agua, Nathan se metió entre sus piernas y la abrazó. Las manos de Ada se deslizaban sobre la ancha y suave espalda. Su nariz estaba clavada en aquellos cabellos. Cerró los ojos y besó estos. —Cuéntame más de ti—, quería saber todo de ella, cuánto sufrió en casa de su padre. —Que podría contar. Creo que ya sabes todo de mí. Soy la hija bastarda de Oliver Ma

