Me mordí el labio y asentí con la cabeza. —Tuve relaciones sexuales con él —tragué grueso—, y sí, me gustó mucho, y no fue una sola vez, sino varias veces. Lo que sentía era nuevo y muy intenso… Me vi tentada a levantarme y largarme de allí. Era información que aunque tuviera mucha curiosidad por saberla, me causaba mucho dolor. Antoine puso sus manos en mis rodillas para evitar que lograra mi cometido. —Por favor, Anely, no te diría esto sino fuera necesario. Escúchame y abre tu mente… No lo hago por ser cruel. —Es difícil, Antoine. Es muy difícil. Son heridas que creía sanadas, pero estoy descubriendo que siguen allí, abiertas, en carne viva y sangrando… —Ma petite reine, por favor, créeme cuando te digo que la única persona que he amado en toda mi vida has sido tú. —Quiero creer

