Desperté sobresaltada a causa de un mal sueño. Me sentí desorientada por algunos segundos. La habitación estaba iluminada por unos tenues rayos de sol que entraban a través de las persianas de la ventana. Escuché unos cuchicheos y entorné mis ojos para tratar de aguzar mi vista. Vi a mi suegra inclinada sobre la cama de Antoine y parecía estar dándole besitos en el rostro. Me puse de pie y lo vi a él. Estaba despierto. Su semblante era el de un hombre muy agotado. Dos bolsas oscuras se acentuaban debajo de sus ojos. Sentí mi corazón en un puño al percatarme que lucía muy demacrado. ¿Cómo era posible que hubiese adoptado ese aspecto en tan pocas horas? Tragué grueso para deshacer el nudo en mi garganta y me acerqué un poco a él. Su madre le acariciaba el cabello y lo veía como si se trata

