Alexander ¿Que me está pasando ?

335 Words
La confesión de Emilia me golpeó con una sinceridad que me desarmó por completo. No era la mujer dura que proyectaba en el mundo de los negocios. Detrás de su fachada de control, había una cicatriz. En ese momento, no sentí lástima, sino un profundo respeto por su valentía. El hecho de que se hubiera atrevido a confiarme esa parte tan vulnerable de sí misma, después de todo lo que le había pasado, era algo que no me tomé a la ligera. Sabía que mi respuesta debía ser perfecta. No podía sonar a un cliché o a una promesa vacía. Por eso la tomé de la mano y le hablé desde el corazón. Quería que ella sintiera la verdad en mis palabras, que entendiera que, para mí, el dinero era solo una herramienta, no la base de mis relaciones. Había conocido a muchas mujeres, pero ninguna me había hecho sentir tan intrigado y tan protector al mismo tiempo. Quería protegerla de cualquier dolor futuro, especialmente el que pudiera infligirle yo. A partir de ese día, nuestras salidas cambiaron. No más almuerzos de negocios. La llevé a mi restaurante italiano favorito, un lugar sin pretensiones donde la comida era deliciosa y el ambiente, relajado. La hice reír de verdad. Vi su sonrisa, no la perfecta sonrisa de los negocios, sino una genuina y espontánea. La llevé a caminar por la ciudad de noche, sin rumbo fijo, y me contó anécdotas de su infancia, de sus sueños de juventud que la vida había puesto en pausa. Me di cuenta de que mi objetivo inicial, mi curiosidad por su misterio, se había transformado en algo más profundo. Ya no estaba buscando un desafío intelectual, sino una conexión humana. Y en cada pequeña revelación de Emilia, en cada momento de risa, yo me enamoraba un poco más. Emilia era un jardín con muros muy altos. Pero yo tenía la llave para abrir el portón, y estaba dispuesto a esperar el tiempo que fuera necesario para que me dejara entrar.
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