DIECINUEVE Aeropuerto internacional de Punta Cana, República Dominicana 6 de septiembre de 2014 Ahora sí que estaba animado. Kurt y yo nos apresuramos a la zona de recogida de equipajes en la terminal a la que habíamos volado ayer mismo. Teníamos pistas. Me puse de puntillas. Date prisa, Collin. Le envié un mensaje con nuestro paradero. —Lo tengo. Tiempo estimado de llegada: dos minutos— envió de vuelta. —¿Por qué no le contaste a Gabriel tu teoría del ron? ¿Y por qué le dijiste que teníamos una llamada telefónica cuando no era así? Kurt se frotó los ojos. Las venas rojas tallaban líneas en ellos. —Ahora sospecho de todo el mundo, Katie. Gabriel no identificó a la conserje como testigo, tú lo hiciste. Lo ignoraba y hablaba directamente con usted. Y si no me hubiera dado cuenta de la

