VEINTIDÓS Holiday Inn Express, Bahía de San Juan, Puerto Rico 6 de septiembre de 2014 Collin insistió en pagar las habitaciones. —No te preocupes, hermanita, puedes pagarme después. De hecho, incluso aceptaré un cheque personal. Le di un puñetazo en el brazo. El humor y la confianza de mi hermano eran un salvavidas. Si se centraba en mis ayudantes -Kurt y Collin- y no en mi marido desaparecido o en los problemas de Annalise, tenía mucha suerte. Cuando llegamos a nuestras mohosas habitaciones junto a la playa, Collin y Kurt durmieron la siesta en la suya mientras yo me duchaba en la mía. Me preocupó la posibilidad de que entraran matones durante todo el tiempo y deseé haber atrincherado la puerta, pero afortunadamente no apareció ningún matón y el agua caliente compensó el olor a hume

