Nos llevan a varias habitaciones dentro de la mansión. Cada uno tiene su propia habitación pero a John se le ocurre la maravillosa idea de que Jeargo yo nos quedemos en la misma. Y aunque Jeargo se niega mucho al principio, luego de tanta insistencia por parte de John, él accede. Entramos a la habitación y resultó ser mi vieja recamara. Todo era mucho más hermoso de lo que recordaba y también mucho más grande. Parece que lo remodelaron. Sobre la cama hay una muda de ropa para mí, y también una para Jeargo. Él parece avergonzado y desvía la mirada cada vez que lo miro. Una enorme cama yace en el centro de la habitación y un armario con espejo de cuerpo completo en la puerta y a la izquierda un gran ventanal que da a las colinas detrás de la mansión y la iluminación tenue que se activa en

