Cerré la puerta con cuidado y caminé hasta la sala. —Ya se durmió —anuncié relajada Natalia me entregó una copa de vino y me senté. —Hagamos un brindis por nuestro reencuentro —las tres levantamos nuestras copas y las chocamos con un movimiento controlado, para que el sonido no despertada a Bruno. Estuvimos conversando durante horas, hasta que llegamos al tema principal. —Se que tendré que ver a Bradley algún día... Lo sabía. Vaya que lo sabía, si soñaba cada noche con ese momento. —No tienes para que aplazar más todo... Vuelve a Nueva York con nosotras —suplicó Natalia. Ella ya estaba un poco borracha. Más que mal entre ella y Tina se habían acabado ya dos botellas de vino. Yo me había bebido solo una copa ya que no podía más porque estaba amamantando. Su súplica hizo que mi cereb

