—No puedo creer que ya te está creciendo la barriga —exclamó papá con ternura. Yo sonreí y me encongí de hombros. —No se nota mucho aún... solo estoy un poco más hinchada —me reí. Mamá nos miró con ternura pero luego nos regañó porque aún no nos sentabamos a cenar. —La próxima cena de navidad va a haber un nuevo integrante. Mamá aplaudió emocionada. —Si, vamos a tener a un pequeño o a una pequeña corriendo de un lado a otro. Abriendo regalos... —Papá... a penas y va a poder caminar —me burlé y él se sonrojó. —Pero no importa... igual va a pasar en algunos años —se defendió. Sonreí con ternura y comenzamos a hablar sobre la última ecografía, donde habíamos podido escuchar con más claridad los latidos del corazón del bebé. —Fue realmente hermoso —lloró mamá. Yo comencé a reirme

