Isla y Cedrik son primos. Para ambos es imposible llevarse bien, porque cuando ella tenía doce años, él la cambió por una chica nueva que entró a su clase. Desde entonces, el amor que ella le tenía, empezó a crecer, pero esta vez, transformado en odio y rencor.
Ahora, cinco años después, se reencontrarán y no podrán hacer nada para evitarlo. Permitiendo así que salgan sentimientos ocultos entre ambos. Incluido el amor.
Que los llevará a pecar.
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Espero que os guste esta novela tanto como a mí me ha gustado escribirla.
ESCRITA POR: Albania Jiménez
PORTADA: Albania Jiménez
Instagram: novelas_jc
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*Narra Isla*
Me dejé caer en el sofá, mordí mi labio mientras pensaba en una buena excusa para no tener que viajar.
Observé a mamá, que estaba sentada en la mesa mirando unas facturas.
── Mamá -me interrumpió.-
── No, no lo discutiremos -rasqué mi frente.-
── ¿Es en serio? Ni siquiera me dejas hablar.
── Sí, es en serio -me miró.- y no te dejo hablar porque sé que dirás que no quieres ir. No lo vamos a discutir.
── Sabes que no me llevo bien con Cedrik.
── Es tu primo, Isla, haz el esfuerzo de llevarte con él como lo haces con Dylan.
── Pero es que Dylan es diferente. Cedrik es insoportable.
── Tú también lo eres -rodé los ojos.- no me mires así y vete a hacer las maletas.
── ¿Hace falta que estemos todo el verano en Nueva York? Podemos estar sólo la mitad.
── Estaremos todo el verano y no pienso discutirlo más. Saldremos mañana por la tarde.
── Genial -dije sarcásticamente. Subí a mi habitación y me tumbé en la cama. Mi móvil empezó a sonar, era Adrián.-
── Hola preciosa.
── Hola Adrián.
── ¿Qué te pasa? Sólo me llamas por mi nombre cuando estás molesta.
── Lo siento cariño -suspiré.- mañana mamá y yo nos iremos a Nueva York todo el verano.
── Ahora voy a tu casa y lo hablamos.
── No hace fal...-cortó la llamada antes de que pudiera terminar de hablar.- joder.
Me paré y abrí las dos maletas encima de la cama. Empecé a meter toda la ropa de verano que tengo, incluyendo los bikinis.
Por cierto, me llamo Isla Young River y tengo diecisiete años.
Desgraciadamente, tengo que estar las vacaciones de verano en Nueva York, tendré que soportar a mi primo Cedrik. Volveremos a vernos las caras después de cinco años.
En cambio con Dylan, su hermano, me llevo genial. Tal vez se deba a que es más mayor y no se comporta como un niño idiota. Él tiene veintitrés años y Cedrik dieciocho.
En cuanto al de la llamada de antes, se llama Adrián, tiene dieciocho años y es mi novio.
Nosotras vivimos en California, Los Ángeles, el resto de la familia en Nueva York.
La verdad es que si fuera por mí me quedaría a vivir en Nueva York, con el resto de la familia, pero claro, como allí vive Cedrik eso supondría que nos veríamos más a menudo, y la verdad es que paso de discutir con él el resto de mi vida.
Solo con pensar en que nos volveremos a ver, viajo al momento en que el que todo cambió y me enojo todavía más.
Por suerte cuando cumplí los trece años, tuvimos que venirnos mamá y yo aquí por su trabajo.
Desde entonces, no he regresado, ella sí, y cuando ella se va sin mí, me toca irme a Barcelona, a casa de mi padre.
Pero esta vez por desgracia ella no me ha dado la opción de elegir.
Paré un momento porque me dí cuenta de que estaba metiendo la ropa muy enfadada.
Me dejé caer en el borde de la cama y fui tranquilizando mi respiración poco a poco.
En cuanto escuché el timbre, me acerqué al mueble con espejo, cogí el cepillo y peiné mi alborotada melena negra. Mientras lo hacía, observé mis ojos. Siempre lo hago.
Tengo heterocromía congénita, heredada de mi padre.
Mi ojo izquierdo es azul, pero el derecho es color avellana.
La gente suele mirarme mucho por eso.
Antes no me gustaba, porque cuando iba al colegio, muchos niños me hacían bulling.
Pero mamá me hizo ver que ese es un rasgo que me hace un poco diferente a los demás.
Amo mis ojos, creo que es lo único que puedo agradecerle a mi padre.
Cuando tocaron mi puerta, miré hacia allí.
── Hola hermosa.
── Hola cariño -se acercó y me besó. Le seguí el beso. Cuando nos separamos nos sentamos en el borde de la cama.-
── Si te vas, me voy contigo.
── ¿Qué? -pregunté sorprendida.-
── Estamos en vacaciones, a mis padres les dará igual. No quiero estar lejos de ti todo el verano.
── ¿Seguro?
── Sí.
── Está bien. Mi madre y yo nos vamos mañana en la tarde.
── Compraré el billete, pero lo más seguro es que me vaya en unos días.
── Vale. Tenemos que hablarlo con mi madre -se puso de pié y cogió mi mano. Bajamos y nos acercamos a ella.-
── Señora Margot -mi madre lo miró.- quería pedirle permiso para ir a Nueva York y poder estar con Isla -mi madre nos miró durante unos segundos.-
Tres, dos, uno...
── No -le respondió. Ahí está. Me lo temía. A ella no le cae muy bien Adrián.-
── Si no va, te amargaré las vacaciones -avisé.-
── Me la amargarás de todas formas en cuento empieces a discutir con Cedrik.
── Pero sabes que te la amargaré aún más -suspiró.-
── Vale, pero que sepas que me tienes harta.
── Te quiero -dije sonriendo y la besé en la mejilla.-
── Cuando te conviene -dijo sonriendo.-
── Prometo no molestar, en unos días estaré allí.
── Vale. Dormirán en la misma habitación porque en casa de mi hermana solo hay dos habitaciones de invitados. Pero de una vez les digo, como me entere de que están haciendo algo me los cargo a los dos.
── No se preocupe -dijo él sonriendo.
Si ella supiera todas las veces que Adrián y yo hemos intentado hacerlo le da un infarto. Soy virgen, he intentado que lo hagamos pero cuando surge el momento me siento insegura.
Al día siguiente estábamos en el aeropuerto.
Dejamos las maletas en la correa y fuimos al avión.
── De una vez te aviso -habló mamá a mi lado.- las vacaciones son para relajarme, no para que me estreses con tus quejas.
── Pero -me interrumpió.-
── Isla -dijo seria.-
── Vale -rodé los ojos.
*Narra Cedrik*
── Por Dios Cedrik, arriba que hoy vienen Margot e Isla -me moví en la cama y me giré hacia ella.-
── ¿Por qué tiene que venir la pesada esa?
── Ya lo hemos hablado, son primos, deja de tratarla así.
── Es una pena, me gustaría que no lo fuéramos para no tener que soportarla.
── No vuelvas a decir eso -dijo molesta.- cuando eran pequeños se querían mucho. De echo la cuidabas como a una hermana, no dejabas que ningún chico se le acercara.
── Gracias a Dios eso es pasado.
── Escúchame bien, no estoy para tus estupideces. Así que párate de una vez por todas -rodé los ojos y me paré.-
── Por suerte en una semana me voy a Madrid.
── Pero sólo te vas por un concierto, volverás a los días.
── Pero al menos serán unos días sin verla.
── No sé que hacer contigo -después de decir esto se marchó. De todas formas no sé porqué anda tan alterada, llegan en la noche.
En la tarde salí sin que se dieran cuenta. Sabía que luego se enfadaría por no estar cuando ellas lleguen, pero hoy no me apetece verla.
Al menos quiero disfrutar el día de hoy sin su presencia.
Quedé con unos amigos.
En la noche mi móvil empezó a sonar, era mamá, no me quedó de otra que apagar el móvil.
*Narra Isla*
Para mi suerte al idiota de Cedrik se le ocurrió no estar, cosa que agradezco con el alma.
── No sé dónde se ha metido ese niño -dijo la tía Rosie marcando su número.-
── No te preocupes hermana, ya lo veremos luego -dijo mamá.-
── Ya lo verás luego, dirás -dije. Mamá me miró mal.-
── ¡Vaya! Pero si es mi prima favorita -dijo acercándose.-
── ¡Dylan! -grité feliz mientras corría hacia él. Me levantó del suelo, rodeé su cintura y su cuello.-
── Te he echado un montón de menos -dijo abrazándome fuerte.-
── Y yo a ti -besé su mejilla. Caminó aún conmigo encima hacia mi madre.-
── Hola tía.
── Hola cielo.
── Te daría un abrazo, pero tu hija no me deja -mamá se rió.-
── Da igual.
En la cena mamá hablaba con la tía Rosie y el tío Antonio.
Dylan y yo hablábamos entre nosotros.
── Llevaba todo el año esperando a que llegara este momento, te echana mucho de menos.
── Yo también de echaba de menos, eres como el hermano que nunca tuve.
── Sabes que para mí eres mi hermanita pequeña -dijo sonriendo y besó mi frente.-
── No soy tan pequeña.
── Eres una niña, Isla -dijo sonriendo.-
── Pues esa niña tiene novio -habló mamá para luego soltar un suspiro. Dylan me miró.-
── No me habías dicho eso.
── Se me olvidó contártelo -me miró con los ojos entrecerrados y luego volvió a comer. Cuando terminamos ayudamos a recoger la mesa.
Toqué la puerta de la habitación de Dylan y luego la abrí.- ¿puedo pasar?
── Claro -apartó la vista del ordenador y me miró.- así que la niña tiene novio.
── Te he dicho que no soy una niña.
── Tienes diecisiete años Isla, a parte, para mí siempre serás una niña -suspiré.-
── Lo sé.
── ¿Cómo se llama?
── Adrián, tiene dieciocho años.
── Quiero conocerlo.
── Vendrá en unos días.
── ¿Dónde dormirá?
── Conmigo.
── De eso nada, no me fío.
── ¿Qué? A mamá le da igual.
── Que a la tía Margot le dé igual no quiere decir que a mí me de igual. Dormirás conmigo y él en tu habitación -suspiré.-
── Vale.
── ¿Ya lo habéis...- lo interrumpí.-
── No -dije lo más rápido que pude.-
── Entonces con más razón dormirás conmigo.
── Vale.
Al final terminamos viendo una película. Sobre las doce de la noche me despedí de él y me fuí a mi habitación.