—¡Amira me quieres matar de angustia, tuve la presión alta toda la tarde de ayer por la preocupación de no haber tenido ninguna noticia sobre tu paradero! —Exclama Salam con gesto de enfado mientras corre a abrazarme. La miro con vergüenza, yo también me habría puesto igual si estuviera en su situación. —Pasaron muchas cosas, no fue mi intención desaparecerme y no venir a dormir. Me han robado el único dinero que he llevado para costear mis pasajes de vuelta. —Hago una pausa para mostrarle que no me han hecho daño debido a su alteración. —Una mujer siria sustrajo el dinero de mi cartera sin que me diera cuenta. —, fui a las autoridades y un oficial fue muy amable conmigo e incluso me permitió llamar a mi tía Ammar, ella me encomendó con una prima que vive en Beirut, y pasé la noche en su

