Capítulo XVIII

1761 Words
—¿Hey, se pueeede? —pregunta Rola en tono de sorna. Me río con ganas, adoro sus maneras tan espontáneas todo el tiempo, son como refrescarse después de haber estado todo el día en un extenso y árido desierto. —Sí Rola, cuando quieras. —respondo en vista de que no ha entrado incluso cuando ha estado burlándose de mis risotadas. Rola entra y toma un cojín de la cama, lo posiciona en el suelo, se sienta encima de él, cruza las piernas hasta que me mira con gesto serio y me pide que le dé información relativa a mi viaje... Sé que dije que no le diría a nadie el motivo de mi ida hasta Alepo... Pero Rola es la única persona con la que he contado de forma incondicional, no puedo guardar secretos de ella, es mi mejor amiga, nunca me ha defraudado, al contrario, me ha defendido de forma solemne ante todos los que lo han hecho, siempre ha actuado como una brillante luz en medio de las tinieblas, sería errático juzgarla por lo que me han hecho los demás. —Rola, fui a ver a mi abuela y mi tía, ambas viven en Alepo, fui hasta ahí, no podía contener mi deseo de apersonarme y verles, era una necesidad desde que logré marcharme de casa, tenía la añoranza de saber como viven, que piensan respecto a mi madre... No veía a mi abuela desde hace muchos años, mi padre prohibió su presencia en mi casa porque siempre opino que eran demasiado liberales... Desde que llegué a su casa, ambas me trataron con muchísimo cariño y apego, me hablaron de lo terrible y desconsideradas que eran las opiniones de mi padre con respecto a la familia de mi madre, y que esta decidió casarse con él por intereses económicos, sin importar que este le prohibiera tener contacto alguno con su gente... Es muy triste y lamentable que sea tan grotesca e insolente su actitud, incluso cuando se le educó con fervor y cariño... Mi tía es un ángel, vive para cuidar a mi abuela, no se casó ni tiene hijos, pero se ve realizada con la vida que lleva, es un ejemplo de libertad, lo único que me ha entristecido de mi visita, es que ambas van a mudarse a Kuwait por la aproximación de una posible guerra. —le relato con espontaneidad, tan solo hablar de ellas me recuerda los momentos amenos que tuve la oportunidad de compartir junto a ellas y me hace sentir nuevamente añoranza. —Estoy muy asombrada y contenta de que hayas visto a tus familiares, supongo que estás muy nostálgica por tener que regresar con nosotros... Lo siento amiga, sé que te sientes afectada por saber que se irán, espero todo esté bien, yo estaré aquí para apoyarte siempre que tengas un bajón. —expresa Rola con tono conciliador, hasta que se aproxima en frente de mí y me da un abrazo. —Eso espero Rola, que todo marche al menos regular, me duele que tengan que irse a otro país justo cuando empezamos a construir un lazo afectivo, pero es lo mejor para su seguridad, las entiendo perfectamente, Siria no es un lugar seguro para nadie en este momento, vi muchas irregularidades suscitándose en Alepo, es lamentable. —le digo con pesar. Nos dedicamos a discutir las tareas asignadas hasta que se hace tarde. Rola sale de mi habitación y me quedo reflexionando sobre como podría ser la vida de mi madre si tan solo hubiera escogido la libertad y no ser la esposa florero de mi padre, ¿por qué alguien escogería el dinero por encima de la calidez de tu familia?, ¿por qué alguien decidiría apostar por una suma de dinero como si fuera más importante tener un precio que tener valor, como mujer, como persona?, es inaudito. Después de tanto pensar en las mil vivencias del ayer, aunque me siento a gusto reflexionando, pensando, y no me gustaría concluir aún, me doy cuenta de que son las 2 de la mañana y me quedo sumida en el sueño. La esperanza de un nuevo día aparece con el trinar de los pájaros en la ventana más cercana, invitándome a despertar. Todo parece relativamente normal, me levanto de la cama para ponerme en marcha con la rutina. Me visto y me peino, coloco mi hiyab, por último me maquillo, poniendo cuidado en cada detalle, no deseo parecer demasiado exagerada y que busquen a través de ello tener una nueva excusa para acusarme, juzgarme, con sus comentarios malintencionados de siempre... Bajo a desayunar y veo el rostro de la tía Najwa apesadumbrado desde lejos, algo no se encuentra bien, lo intuyo desde que la veo, me preocupa que hayan tenido una conversación respecto a lo que me ha confesado el tío Ali y hayan vuelto a tener inconvenientes por mi culpa, no quiero ser causa de sus problemas todos los días que me quedan aquí, eso sería el detonante para apresurarme en buscar un nuevo hogar donde no sea la causa de la discordia. Acelero el paso y tomo mi lugar en la mesa. —Buenos días, ¿cómo han amanecido todos? —pregunto con cautela. —Todo está siendo terrible Amira. Están escalando las hostilidades entre el gobierno y la oposición, y muchos grupos insurgentes están tomando posiciones dentro del país. —espeta la tía Najwa con pesar en cada uno de sus gestos. —¿Qué están intentando decir? —pregunto alarmada. —Han dado inicio desde días anteriores a protestas antigubernamentales, y dichas protestas están empezando a traer consigo arduos enfrentamientos con las fuerzas armadas del país y la oposición Siria... La cual la gente por ahí está comentando que incluye a varios grupos terroristas, yo no estoy demasiado informada, es lo que se ha repetido desde el amanecer ahí afuera. —expresa la tía Najwa hecha un mar de nervios, puedo notarlo por la manera en que entrecierra sus ojos. —Dios mío tía, ¿y ya han empezado los ataques? —pregunto atropellando las palabras, sintiendo temor absoluto de su respuesta. —Hace menos de una semana hubo una manifestación acá y en Alepo... Exigiendo reformas democráticas y la liberación de algunos presos políticos, y bien, ayer en la noche han incendiado la sede del partido Ba'ath y también otros edificios... —interrumpe el tío Ali con su acostumbrada calma, como si estuviera informándonos sobre la boda de algún vecino, o el nacimiento de un niño de alguna familia que le resulta indiferente. —Entonces es grave... —digo sintiendo terror en cada parte de mi cuerpo. —Exactamente, es la expresión correcta. Ojalá puedan tener tiempo de culminar su carrera antes de que esto estalle completamente sin retorno. Ya han muerto 7 policías y 15 manifestantes... Por tanto sé que irá en ascenso... Enfóquense en estudiar y no perder el tiempo, y tu Amira en revisar tus planes de marcharte de irte del país, y no lo digo porque quiera que te vayas de casa o algo similar como para que Najwa se altere, solo creo que muchos seguirán tu ejemplo en los días venideros. —dice el tío Ali con tono irónico. Dios mío... Que barbarie que hayan muerto tantas personas, seguramente tenían familia, sueños por cumplir... Y su vida ha sido arrebatada sin preámbulos... De verdad esto suena como una pesadilla. Siria ha sido el país donde me he criado, adoro su arquitectura y sus paisajes de ensueño, no puedo decir que no concibo la vida en otro lugar, porque antes de estar al tanto de la guerra ya tenía planes de buscar otros rumbos... Pero temo que esto acabará mal y además de haber demasiadas pérdidas humanas, quizás terminen destrozando parques y ciudades sin que puedan ser reparadas... Es una mierda lo que se aproxima, donde nadie responderá por la vida de tantos inocentes que quizás no tengan tiempo o maneras de huir. Rola y yo nos vamos a la universidad sin poder evitar encontrarnos atemorizadas, no es demasiado seguro salir, vamos sin hablar demasiado, estamos aún en shock por el tema de la guerra y estamos demasiado preocupadas para dar cháchara. —¿Vas a irte del país Amira?, ¿Por qué mi padre está al corriente y yo no? —pregunta Rola con detenimiento sacándome de mis pensamientos. —Se lo he dicho anoche cuando volví de Alepo. —respondo. —Podías habérmelo contado cuando estuve en tu habitación y me contaste sobre el motivo de tu visita a tus familiares en Alepo. —dice Rola en tono cortante. —Te juro que ni siquiera yo sabía que lo deseaba. Solo... Después de ver a mi abuela y mi tía Ammar y saber que se irán en estos días a Kuwait por la situación de la guerra, concluí que no estaba bien ni era seguro permanecer por mucho tiempo aquí. Además de ti, no tendré a nadie más, y no quiero ser una carga por toda mi vida... Y aquí en nuestro país me será difícil trabajar y ejercer mi profesión, ¿lo entiendes? —le explico con afabilidad. Rola acomoda su gesto enfadado por uno lastimero. —Me harías muchísima falta, eres una hermana para mí, de verdad te juro que si yo tuviera los medios para asegurar que puedas tener un empleo, impediría que te marcharas de mi lado. —dice con afecto mientras me mira de forma nostálgica. —No pienso ir demasiado lejos, Líbano estaría bien. No lo he decidido realmente, pero es la opción que tengo en mente por ahora. —digo mientras hago un gesto gracioso con la mano simulando volar. Rola se ríe y me da un pellizco. —Me gustaría que vivieras en Líbano o Arabia Saudita, son lugares bonitos y con mejores situaciones que la que estamos iniciando a vivir acá... O quizás Turquía, ¿no estabas aprendiendo a hablar turco? —pregunta Rola con interés. —Sí, aún no sé en donde quiero vivir, luego de estar graduada y ver como soluciono algunas cosas relativas a mi economía, me ocuparé de resolver los detalles inherentes al sitio donde me voy a mudar. Donde sea que vaya tú serás bienvenida como mi hermana que eres. —profiero con cariño. En toda la clase la profesora de investigación psicológica ha repetido lo que nos han contado antes de salir de casa respecto a la situación de la guerra. Todos nos encontramos decaídos y a la espera de cuáles serán las medidas tomadas... Es una agonía esperar a que se manifieste.
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