Mi plan para la mañana de este brillante y fenomenal lunes es ir al supermercado junto a May, tenemos planeado preparar algunos platos para recibir a Robert como es debido. —Desde que te has levantado posees una sonrisa tatuada en el rostro, me ha gustado. —Espeta May con sorna mientras nos encontramos escogiendo carnes en el abasto. No puedo contener una risotada. —¡Es demasiado satisfactorio cuando está a punto de ocurrir algo que llevas rato anhelando! —Exclamo con tono entusiasta. —Lo entiendo Amira. —, tú te mereces eso y más... Espero Robert sepa apreciarte. —Expresa y su tono es serio. Asiento con atención y nos ocupamos en realizar lo concerniente a la cena. Hasta que escucho sonar mi teléfono. —Amira, ya estoy en Francia. Mi vuelo para Beirut saldrá en 2 horas. Por ende, en

