Me despierto desorientada, hasta que me acuerdo que estoy en Italia y todo el quilombo de ayer. Me levanto, por suerte las camas son grandes y el gordo está despatarrado del otro lado del colchón, jajajajaja. Voy al baño, me busco ropa pero ninguna remera me convence. Miro y Esteban trajo una de sus maletas, así que la abro; él es re ordenado así que apenas la abrí vi sus remeras en un sector. Pa, esta no me acordaba que existía, es de Ciro y los Persas, "Vos mismo". La agarré y me la puse. Cuando salgo del baño ya estaba despierto. —Gorda no jodas, ¿otra? —me dijo fastidiado. —En realidad las otras te las devolví, yo nunca me las quedo. Te las devuelvo y agarro otra —le expliqué. —Bueno, ¿y la que le sacaste a los demás? —Esas no las devolví, digamos que vos tenés privilegios, jajaja

