Laura observó a Nachito con cierta aflicción, mil ideas se le vinieron a la mente de la joven, dudas que martillaban su corazón. Comprendía que su enfermedad no era nada fácil, incluso no tenía miedo de morir, su mayor temor era que Ignacio se cansara de todo ese proceso que se venía encima, ella consideraba que no era justo que él tuviera que pasar por todo eso, recluido en la habitación de un hospital cuidando una enferma. «Él se merece una muchacha sana y no una enferma como yo» Varias lágrimas empezaron a recorrer por las mejillas de la joven. — ¿Mi amor que tienes? ¿Por qué lloras? —averiguó él con preocupación. —Ignacio ¿Tú estás seguro de soportar todo esto a mi lado? —gimoteó la joven—. No me parece justo contigo, te ataste a una enferma. Laura se llevó las manos al rostro par

