Los jóvenes observaban por las ventanas el camino que conducía a Long Lake, mientras la fresca brisa, les cubría el rostro. —Tefa, es hora de poner música de la buena —solicitó Leo. La hermana menor de Ignacio, obedeció. — ¡Comenzaron los vallenatos! — exclamó Fernando negando con la cabeza. «Distintos destinos by Binomio de Oro» empezó a sonar. —No debí poner mis ojos en alguien como tú...— tarareó Katherine y miró a su escolta. —¿Kate te gustan los vallenatos? —preguntaron todos a la vez, la joven Blake, sonrió. —Hubo una señora que trabajó siete años en mi casa cocinando, ella era de Colombia y ya se imaginaran que música ponía todos los días. A mí me gustaba pasar con esa mujer, y así me fui enamorando de los vallenatos —aclaró la joven. —Yo nací en Colombia —mencionó Leo. —

