Residencia Fuha. —¿Es eso cierto Jin? Dime. Realmente... —ella sostenía el celular de Jin en sus manos ya que había vuelto a tomarlo del suelo para leer el mensaje y corroborar que no se había equivocado. —No es importante —respondió al cabo de unos segundos. —¿Qué no? —dijo Lisa. —Es una jodida enfermedad mortal. Hablamos de tu vida ¿Qué demonios haces aquí? Deberías estar en un hospital. Te llevaré ahora mismo. —No hace falta... —dice él y desvía la mirada. Lisa coge su bolso y se cambia de zapatos, toma las llaves de su auto de la mesa de noche y se acerca de nuevo a Jin. —Vístete, ahora —le ordena poniéndole en las manos su camisa. —No exageres estoy bien —él toma la camisa y la lanza a la cama. —¡Vístete ahora maldita sea! —exclamó Lisa con enojo. Jin la abraza fuertem

